Durante su intervención en FIXA Ganadería 2022, Rafael Tardáguila, consultor uruguayo y director de Tardáguila Agromercados, ofreció una radiografía estratégica del comercio internacional de la carne bovina. Desde su visión “puertos afuera”, expuso cómo el mercado global se ha transformado drásticamente en la última década, liderado por la irrupción de China como el mayor importador de carne del planeta. Un hecho que cambió las reglas del juego y obliga a los países exportadores, incluida Colombia, a rediseñar su estrategia.
Tardáguila explicó que mientras el consumo mundial de carne se ha mantenido estable, China multiplicó sus importaciones por diez en menos de 10 años. ¿Las razones? Una clase media en expansión, urbanización acelerada, occidentalización de los hábitos alimentarios y el impacto de la peste porcina africana que obligó al país a diversificar su matriz proteica. Hoy, más que un fenómeno pasajero, China representa una transformación estructural en la demanda global de carne vacuna.
No obstante, no todos los países están en condiciones de aprovechar este auge. Factores como los aranceles, la sanidad animal y los acuerdos comerciales determinan qué tan rentable puede ser para un país venderle a China o a mercados premium como Japón, Corea o la Unión Europea. Uruguay, por ejemplo, ha desarrollado una política ganadera exportadora basada en la calidad sanitaria, trazabilidad y relaciones diplomáticas estratégicas. Esto le ha permitido posicionarse como uno de los países que obtiene mejores precios por tonelada exportada. Por el contrario, Paraguay ha quedado fuera del mercado chino por mantener relaciones diplomáticas con Taiwán, lo que le ha limitado enormemente su competitividad.
Para Colombia, el mensaje de Tardáguila es claro: si quiere jugar en las grandes ligas del mercado global de carne, necesita fortalecer su estatus sanitario, invertir en trazabilidad y asegurar acuerdos comerciales que mejoren el acceso a mercados exigentes. También debe decidir si quiere ser un proveedor de volumen para el mercado interno, o un exportador estratégico que valore la diferenciación, la sostenibilidad y la calidad como activos de competitividad internacional.
Fuente: FIXA ganadería versión 2022

