Fausto Bermúdez, CEO de Ranching for Profit LATAM, entregó en el Foro de Innovación, Expo Agrofuturo 2023 una de las intervenciones más inspiradoras del evento. Desde su experiencia como quinta generación de ganaderos, dejó claro que la sostenibilidad no puede ser solo un ideal ambiental: debe ser también un modelo rentable, replicable y atractivo para las nuevas generaciones. “Nada de lo que hagamos por el suelo, el agua o los animales sirve si el negocio no es rentable y no hay quien lo continúe”, afirmó. Esta premisa fue el eje de una charla cargada de aprendizajes reales, errores valiosos y un llamado urgente a cambiar la mentalidad ganadera tradicional.
En su rancho familiar, ubicado en el norte de México, Bermúdez ha transformado una tierra árida con precipitaciones promedio de apenas 325 mm al año en un ecosistema productivo y resiliente. A través del pastoreo planeado, la rotación de potreros y el manejo intensivo de la carga animal, logró incrementar la capacidad de carga cinco veces sin depender de insumos externos. En uno de los años más secos, con solo 100 mm de lluvia 75 mm de ellos en un solo día, el rancho no solo evitó reducir su hato, sino que logró producir suficiente forraje para superar la sequía. La clave, según él, está en entender que no se trata de esperar la lluvia, sino de preparar el suelo para captarla y convertirla en vida.
Más allá del manejo técnico, Fausto compartió una experiencia ambiciosa: integrar múltiples especies al sistema productivo. Vacas, gallinas, cerdos, borregos, pavos y pollos de engorde formaron parte de un sistema que buscaba diversificar ingresos y funciones ecológicas. Las gallinas, por ejemplo, seguían el paso del ganado para alimentarse de larvas de mosca, controlando parásitos de forma natural. Esta biodiversidad también llegó al suelo: pasaron de tener solo seis especies perennes a más de 24, mostrando cómo el buen manejo revitaliza el paisaje. Incluso la venta de productos se modernizó, implementando un modelo de entregas a domicilio con alimentos provenientes de menos de 500 km a la redonda.
Pero no todo fue éxito. Bermúdez fue enfático en señalar que muchos de sus intentos, por más bien intencionados, fracasaron por no entender los principios básicos del negocio. “Saber manejar ganado no es lo mismo que saber manejar una empresa que involucra ganado”, dijo. En muchos casos, las inversiones en diversificación o regeneración se hacían sin evaluar si eran económicamente viables. En su experiencia, la falta de herramientas administrativas ha sido uno de los principales obstáculos del sector. Por eso, insiste en que la rentabilidad debe ser el punto de partida: conocer el punto de equilibrio, presupuestar el costo real de cada trabajador, medir la eficiencia de cada unidad productiva.
Finalmente, Bermúdez hizo un llamado claro a las nuevas generaciones del agro: es momento de profesionalizar la gestión, de combinar el amor por el campo con herramientas de negocio. Para los mayores, pidió reconocimiento: “Lo que hicieron sirvió, por eso seguimos aquí”. Pero también pidió apertura: lo que antes funcionaba ya no es suficiente para competir en un mercado globalizado y exigente. El mensaje es contundente: una ganadería que cuida la tierra, mejora la eficiencia, integra biodiversidad y genera utilidades no solo es posible, sino urgente. Y para lograrlo, no hacen falta nuevas tecnologías milagrosas, sino una comprensión profunda de los principios que sostienen un sistema agropecuario resiliente.
Fuente: FIXA ganadería versión 2023

