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Agricultura regenerativa: el mejor negocio

En el Foro de Innovación Agrofuturo (FIXA), Felipe Villela, fundador de reNature y líder global en agricultura regenerativa, expuso una verdad contundente: el modelo agrícola tradicional ha dejado de ser viable para garantizar la seguridad alimentaria del futuro. Villela presentó datos alarmantes, como la pérdida de un tercio de las tierras cultivables a nivel mundial y la amenaza de que esta degradación alcance el 50% en 2050 si no se modifica la manera de producir alimentos. Esta crisis afecta a cultivos estratégicos como el café y el cacao, pilares económicos de América Latina, cuya producción podría reducirse drásticamente en las próximas décadas si no se adoptan prácticas regenerativas.

La agricultura regenerativa no es una moda pasajera ni una alternativa marginal; es una transformación profunda que devuelve la vida a los suelos, mejora la biodiversidad y captura carbono atmosférico. Villela explicó que esta forma de cultivar se basa en principios como la mínima alteración del suelo, el uso de cultivos de cobertura, la diversificación de especies, la integración de árboles y animales, y la restauración de los ciclos naturales de nutrientes y agua. Estos elementos crean sistemas agroecológicos resilientes que no sólo son más productivos, sino que también requieren menos insumos externos, como fertilizantes y pesticidas, reduciendo así los costos para los agricultores.

Uno de los argumentos más sólidos de Villela fue el impacto económico positivo de la agricultura regenerativa. Los casos de estudio que presentó en Brasil e Indonesia demostraron incrementos de productividad de hasta un 12% en cultivos de algodón y reducciones de costos de hasta el 50% gracias a la menor necesidad de agroquímicos. Además, las fincas regenerativas mostraron mayor resistencia a sequías y fenómenos climáticos extremos, evitando pérdidas millonarias como las que sufrieron explotaciones convencionales en la misma región. Incluso empresas como Nespresso han empezado a incorporar estos sistemas para garantizar la calidad y estabilidad de su cadena de suministro.

Otro aspecto clave es la apertura de nuevos mercados e incentivos financieros. Villela destacó cómo los bonos de carbono y los precios premium que ofrecen compañías comprometidas con la sostenibilidad están generando ingresos adicionales para los productores regenerativos. Esto convierte a la regeneración del suelo en una estrategia comercial viable y rentable, alineada con las exigencias de los consumidores globales que valoran productos con bajo impacto ambiental. Las certificaciones regenerativas comienzan a posicionarse como un diferencial competitivo en mercados exigentes como Europa y Norteamérica.

Finalmente, Felipe Villela enfatizó la importancia de acompañar a los agricultores en esta transición. No basta con ofrecer capacitaciones; es necesario medir el impacto real de cada acción mediante herramientas tecnológicas como sensores, drones e imágenes satelitales que permiten evaluar la salud del suelo, la biodiversidad y el secuestro de carbono. Su visión es ambiciosa pero clara: regenerar 100 millones de hectáreas para el año 2025, con el apoyo de grandes corporaciones, gobiernos y pequeños productores. En palabras de Villela, la agricultura regenerativa es más que una técnica: es la base de un nuevo modelo económico para un agro próspero, sostenible y justo.

Fuente: FIXA agricultura versión 2023