La innovación en la alimentación animal está viviendo una revolución silenciosa pero poderosa: la incorporación de insectos como fuente alternativa de proteína. Durante su participación en FIXA Ganadería 2022, Marcel Dicke, investigador de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), y Juan Carlos Guerra, director técnico de Italcol en Colombia, ofrecieron una visión transformadora sobre cómo los insectos pueden convertirse en una herramienta clave para una ganadería más sostenible, eficiente y resiliente al cambio climático.
Marcel Dicke explicó que los insectos, especialmente especies como la mosca soldado negra (Hermetia illucens), pueden criarse sobre residuos orgánicos —por ejemplo, restos de frutas, vegetales o subproductos de la industria alimentaria— transformándolos en biomasa rica en proteínas y grasas. Esta conversión eficiente no solo reduce la presión sobre los recursos naturales, sino que también promueve un modelo de economía circular. Por cada kilo de alimento consumido, las larvas pueden convertir hasta un 50% en proteína utilizable, con huellas hídricas y de carbono considerablemente menores que las de la soya o el maíz.
Desde la perspectiva latinoamericana, Juan Carlos Guerra abordó los desafíos locales: sequías prolongadas, degradación de suelos y encarecimiento de los granos han puesto en jaque la seguridad alimentaria para el ganado. En este contexto, los insectos se presentan no como una moda, sino como una solución real y viable. Italcol, una de las empresas líderes en nutrición animal en Colombia, ha comenzado pilotos de formulación con insectos, validando su digestibilidad y sus efectos en la conversión alimenticia en aves y peces, con resultados prometedores en cuanto a ganancia de peso y salud intestinal.
Un dato de alto valor: además de proteína, los insectos aportan quitina (un polisacárido presente en su exoesqueleto), que actúa como prebiótico y mejora la salud del sistema digestivo de los animales. También contienen péptidos antimicrobianos naturales, que pueden ayudar a reducir la necesidad de antibióticos en la producción animal intensiva. Esta ventaja no solo mejora la salud del animal, sino que responde a una creciente demanda del consumidor global por productos más saludables y libres de fármacos.
Aunque el uso de insectos en la alimentación aún enfrenta barreras regulatorias en algunos países de Latinoamérica, su futuro es inevitable. La Unión Europea ya ha aprobado su uso en alimentación animal desde 2017, y países como México, Brasil y Colombia avanzan en la creación de normativas que permitan escalar esta industria. Lo que antes parecía impensable alimentar animales con insectos ahora se perfila como una estrategia inteligente, alineada con los principios de sostenibilidad, circularidad y bienestar animal.
Fuente: FIXA ganadería versión 2022

