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De oportunidades a realidades – Los nuevos cultivos que están conquistando mercados mundiales de alto valor agregado

La diversificación productiva en la agricultura ya no es solo una tendencia, sino una estrategia crítica para responder a los desafíos de sostenibilidad, rentabilidad y acceso a mercados internacionales. En el marco de FIXA, cuatro referentes del ecosistema agroalimentario –Carlos Londoño (Managro Fresh), Luis Carlos Afanador (Hortifrut Colombia), Diego Navarro (FolluMed) y Andrés Felipe Castellanos (ProColombia), compartieron casos concretos y lecciones estratégicas sobre cómo nuevos cultivos y modelos de negocio están rediseñando la agroindustria latinoamericana.

Uno de los temas centrales fue el aguacate como cultivo de alto crecimiento, no solo por su demanda global, sino por su capacidad de integrarse en cadenas de valor sofisticadas. Carlos Londoño destacó que el reto ya no es producir más, sino escalar bajo estándares fitosanitarios, ambientales y de certificación global. Esto requiere la adopción de protocolos como GlobalG.A.P., monitoreo satelital, trazabilidad en tiempo real y relaciones contractuales claras con intermediarios y retailers. En este sentido, la sofisticación comercial y tecnológica es clave para garantizar acceso a mercados como EE.UU., Europa y Asia.

Por su parte, Luis Carlos Afanador abordó el caso del arándano, resaltando que su éxito como “superfruta” obedece tanto a factores nutricionales como a la eficiencia postcosecha y genética vegetal. En Hortifrut, la estrategia se ha centrado en implementar sistemas de cultivo protegidos, monitoreo climático y fertirriego de precisión. Además, enfatizó que el desarrollo de variedades propias adaptadas al trópico alto es un diferenciador estratégico para competir frente a países como Perú o Chile, que llevan ventaja en volúmenes y logística.

Una de las intervenciones más disruptivas vino de Diego Navarro, cofundador de FolluMed, quien explicó cómo el cannabis medicinal, lejos de ser una categoría marginal, representa una oportunidad agrícola de altísimo valor agregado. El modelo de negocio requiere un enfoque intensivo en compliance regulatorio, validación de procesos farmacéuticos (GMP, GACP), y una infraestructura de trazabilidad desde la semilla hasta el metabolito. Para que este cultivo sea rentable, debe integrarse en cadenas de innovación que combinen genética, data y cumplimiento normativo, lo cual abre un nuevo campo para el agrotech.

Desde la perspectiva de internacionalización, Andrés Felipe Castellanos de ProColombia planteó que el país tiene un ecosistema agrícola competitivo, pero que debe avanzar en inteligencia de mercados, desarrollo de productos con valor agregado (por ejemplo, aguacate listo para consumir, arándanos liofilizados o aceites esenciales de cannabis) y acuerdos de origen verificable. ProColombia está trabajando en articular productores con compradores globales a través de ruedas de negocios y plataformas como Colombia a un Clic, priorizando productos con alta demanda en nichos de salud, bienestar y sostenibilidad.

Los panelistas coincidieron en que la escalabilidad en estos nuevos cultivos depende de tres factores clave: infraestructura técnica (riego, frío, genética), digitalización (IoT, blockchain, imágenes satelitales) y gobernanza comercial (modelos asociativos, contratos inteligentes, estándares de exportación). La producción agroindustrial ya no se limita al campo: inicia con inteligencia de datos, se sostiene con eficiencia operativa y se consolida con integración a cadenas globales.

Este enfoque técnico confirma que la agricultura del siglo XXI requiere un nuevo tipo de productor: uno que entienda no solo de cultivo, sino de negocio, tecnología y trazabilidad. La invitación es a mirar más allá del producto, y comenzar a diseñar agroempresas centradas en la demanda internacional, con respaldo técnico y visión estratégica.

Fuente: FIXA Agricultura versión 2022