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Digitalización en la agroindustria y casos de éxito en el mercado brasileño

En el marco del Foro de Innovación Agrofuturo, Fernando Da Silva, Director de Agronegocios en Senior Sistemas, presentó una valiosa reflexión sobre la manera en que la digitalización ha transformado la agroindustria brasileña, convirtiéndose no solo en una ventaja competitiva, sino en un factor indispensable para la sostenibilidad y la rentabilidad de las empresas agropecuarias en un mundo cada vez más exigente y tecnificado. La charla titulada “Digitalización en la agroindustria y casos de éxito en el mercado brasileño” permitió vislumbrar un camino aplicable para otras naciones de América Latina, incluido Colombia.

Da Silva inició su intervención contextualizando la fortaleza agrícola de Brasil, un país que, gracias a su vasta disponibilidad de recursos naturales (clima favorable, diversidad de suelos, abundancia de agua), ha sido tradicionalmente líder en exportaciones de alimentos. Sin embargo, su ventaja competitiva real —señaló el experto— no radica únicamente en los factores geográficos o biológicos, sino en la capacidad de adopción de tecnologías de punta en toda la cadena de valor agroindustrial. Desde la investigación genética (a través de instituciones como EMBRAPA) hasta la gestión automatizada de procesos productivos, la agroindustria brasileña ha entendido que la modernización digital es clave para sostener la producción en volúmenes crecientes con estándares de calidad, trazabilidad y sostenibilidad ambiental.

En esta evolución tecnológica sobresale el caso de Agrodan, el mayor productor y exportador de mangos de Brasil. Antes de su transformación digital, la empresa enfrentaba retos comunes en la agroindustria tradicional: falta de datos precisos sobre las labores de campo, baja previsibilidad de cosechas, problemas de control de inventarios y debilidades en la planificación logística. La implementación de soluciones integradas de gestión agrícola (ERP) con dispositivos móviles permitió a Agrodan digitalizar en tiempo real la información crítica de cada etapa del proceso: desde el estado de los cultivos hasta la operación de empaque y despacho. Como resultado, la compañía logró mejorar significativamente la eficiencia de su producción, reducir desperdicios, anticipar problemas fitosanitarios y, sobre todo, satisfacer los exigentes requisitos de trazabilidad de sus clientes internacionales, aumentando su competitividad en mercados como Europa y Estados Unidos.

El segundo caso de éxito presentado por Da Silva fue el de Ofar, una de las mayores productoras de biodiesel de Brasil. Su operación involucra diariamente el movimiento de cientos de camiones cargados de granos en múltiples puntos de acopio y plantas de procesamiento. Antes de la digitalización, los cuellos de botella logísticos, las largas filas de espera y los riesgos de fraude en el pesaje generaban pérdidas económicas y vulnerabilidades operativas. Con la adopción de un sistema de automatización total desde el ingreso de vehículos hasta la facturación electrónica, Ofar redujo drásticamente los tiempos de espera, eliminó fallas humanas, mejoró la seguridad en planta y elevó un 25% la capacidad de recepción diaria de granos. Estos avances permitieron además un ahorro operativo sustancial, posicionando a la empresa como un modelo de eficiencia dentro del sector energético agroindustrial brasileño.

Da Silva subrayó que esta transformación digital no es una tendencia futura sino una exigencia presente para cualquier empresa agropecuaria que busque mantenerse vigente. Tecnologías emergentes como inteligencia artificial, machine learning y big data ya permiten anticipar fenómenos de mercado, optimizar procesos agrícolas según predicciones climáticas y ajustar la producción a la demanda real de los consumidores. Sistemas integrados (ERP) adaptados a la realidad del agro facilitan el monitoreo de indicadores clave desde la humedad del suelo hasta el consumo de insumos generando alertas tempranas que permiten actuar de manera preventiva y no reactiva.

En conclusión, el caso brasileño muestra que la digitalización de la agroindustria no sólo incrementa la productividad y reduce costos, sino que abre puertas a mercados internacionales cada vez más exigentes en términos de trazabilidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria. Para países como Colombia, esta lección es vital: invertir en tecnología digital no es un lujo de grandes productores, sino una estrategia necesaria para la supervivencia y el crecimiento del agro nacional. La digitalización es, sin duda, el nuevo lenguaje de la rentabilidad agroindustrial en el siglo XXI.

Fuente: FIXA agricultura versión 2023