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Ganadería de precisión: uso de tecnología adaptada al trópico

En un mundo que demanda producción sostenible y alimentos éticamente responsables, Camilo Londoño se ha convertido en un referente de la ganadería regenerativa en Colombia. Su propuesta no es solo una alternativa técnica, sino un modelo de vida: producir carne de alta calidad regenerando suelos, recuperando ecosistemas y dignificando el rol del productor rural. Desde el Magdalena Medio, ha demostrado que es posible combinar rentabilidad, respeto por la naturaleza y bienestar animal.

La transición hacia este modelo no fue sencilla. Londoño y su equipo abandonaron progresivamente el uso de herbicidas, insecticidas y fertilizantes sintéticos, reemplazándolos por prácticas agroecológicas que favorecen el equilibrio natural del ecosistema. Esta decisión les permitió reinvertir en lo que él llama “el insumo más importante y olvidado de la finca”: el conocimiento humano. Contrataron técnicos, veterinarios, biólogos y trabajadores locales capacitados, incrementando la mano de obra en un 30% y generando empleo digno en una región históricamente golpeada por el conflicto y la informalidad.

Una de las innovaciones más destacadas del modelo de Camilo es el silvopastoreo adaptado: los potreros no son monocultivos de pasto, sino mosaicos vivos de leguminosas nativas, arbustos, árboles frutales y sombra natural. Este sistema mejora el bienestar animal, permite una dieta más rica en nutrientes, regula la temperatura del suelo y capta carbono de forma más eficiente. De hecho, parte de su apuesta a futuro es ingresar formalmente al mercado de bonos de carbono, sustentado en datos trazables y verificables.

La trazabilidad es otro pilar de su propuesta. Cada animal tiene un microchip RFID que registra datos sanitarios, de alimentación, comportamiento y movimientos. Esta información se cruza con un ERP que gestiona desde la producción hasta la venta, permitiendo certificar su carne como “libre de químicos” y “carne de bosque”. Este nivel de control ha abierto puertas a supermercados premium, restaurantes sostenibles y consumidores que valoran no solo el sabor, sino la historia del producto.

Finalmente, Londoño enfatiza que regenerar no es volver atrás, sino avanzar con respeto. “La naturaleza no necesita que la salvemos, necesita que dejemos de dañarla y aprendamos a trabajar con ella”. Su empresa no solo vende carne: construye conciencia, crea comunidad y reta el statu quo de un sector que por décadas ha sido señalado por su impacto ambiental. Hoy, su voz resuena como una invitación a todos los productores: si se puede hacer ganadería de forma responsable, rentable y regenerativa, ¿por qué no hacerlo?

Fuente: FIXA ganadería versión 2022