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Paso a paso para convertirse en el mejor agricultor del mundo

En el marco de Expo Agrofuturo 2022, Ernesto Cruz, agricultor mexicano reconocido por sus récords en productividad de maíz, presentó un enfoque riguroso y estratégico sobre cómo cualquier productor puede aspirar a convertirse en el mejor agricultor del mundo. Su propuesta no es una fórmula mágica, sino una metodología estructurada en 24 pasos que abordan desde la mentalidad del agricultor hasta la ejecución técnica en campo, con foco en rentabilidad, calidad y sostenibilidad.

El punto de partida es la visión. Para Cruz, la agricultura debe entenderse como un negocio de alta complejidad y riesgo, lo que exige profesionalismo, metas claras y planeación inversa. “No se trata de bajar costos por hectárea, sino de reducir el costo por tonelada producida”, afirmó. Esta distinción cambia radicalmente el enfoque: ya no se busca economizar insumos sin criterio, sino maximizar la eficiencia técnica en función de metas de rendimiento medibles.

Uno de los conceptos clave de su método es la diagnosis profesional del predio. Cruz insiste en que los paquetes tecnológicos generalizados están obsoletos. Cada parcela es única y debe ser tratada como tal: con análisis de suelo, agua y condiciones específicas. Esto permite diseñar un plan nutricional a la medida, en el que se privilegie la fertilidad integral del suelo (física, biológica, química e hídrica) como pilar de sostenibilidad productiva.

En cuanto al manejo, propone abandonar prácticas empíricas y avanzar hacia protocolos técnicos de precisión. Desde el número de plantas por hectárea hasta la distribución de nutrientes, el enfoque es sistémico. Cruz enfatiza que los cultivos bien nutridos y manejados con estándares de calidad producen más y mejor. “La calidad es el secreto de la cantidad”, resume. De hecho, en sus fincas ha logrado superar las 40 toneladas de maíz por hectárea, rompiendo paradigmas en zonas tropicales donde se decía que no era posible.

Otro punto fundamental es la integración económica horizontal y vertical. Ningún agricultor, por grande que sea, puede competir solo. Para Cruz, la escala es imprescindible para negociar precios, acceder a mejores insumos, financiamiento, servicios técnicos y comercialización. Propone alianzas y asociaciones que permitan masificar las mejores prácticas y democratizar la innovación.

La metodología de 24 pasos también incorpora la medición constante y los indicadores de desempeño: costo por tonelada, rendimiento por hectárea, rentabilidad y retorno sobre inversión. Sin datos, afirma Cruz, no hay mejora posible. Además, su enfoque incluye capacitación local, transferencia tecnológica y formación de líderes productivos en cada región. El objetivo no es solo aumentar rendimientos, sino construir capacidades autónomas.

Finalmente, Cruz plantea que el mayor límite no es técnico, sino mental. “El problema está aquí”, dice señalando la cabeza. Cree firmemente que si un agricultor logra resultados extraordinarios, otros pueden superarlos. Su invitación es a dejar atrás la resignación, adoptar una visión de excelencia y comprometerse con la mejora continua como cultura empresarial y personal. Porque en agricultura –concluye– “la planta no miente”.

Fuente: FIXA Agricultura versión 2022